Un extraño entre nosotros
Un rabino le dice a una mujer policía: “Usted y yo no parecemos.” A lo cual ella responde, más o menos: “No se rebaje, rabino, usted no sabe las cosas que yo he hecho.” Pero el señor insiste y le explica que ambos le han visto la cara al mal absoluto, al horror que puede encarnar y al daño capaz de hacer, y aun así, ninguno de los dos ha sido corrompido ni atraído por su poder. El mismo riesgo ocurre con todos los poderes de este mundo, en Irán o Venezuela.